24 abril 2007

One revolution per minute

Ser conservador en estos tiempos, es cuestión de solemne tontería. No de idiotismo, lo que necesitaría un componente consciente y proactivo. No de estupidez, ya que no todo el mundo lo sabe. Es una tontuna. Ojo, que hablo del conservador per se, no del revolucionario conservador, que es un especimen bien distinto. ¿Qué desean conservar de estos tiempos vacíos? ¿Qué conservar de esta inmundicia vacua, de este art pour l'art, de esta ratonera sin sentido que aúlla cuando ya no puede hablar?

Parad el grito ensordecedor, que no nos hace falta.

Aunque quizá son peores los nostálgicos involucionistas, los revisitadores y los agentes de seguros.

1 Comments:

Anonymous Vanzhal... bueno, su sombra said...

Se te han olvidado los del círculo de lectores... libros al peso...
Coño! le he visto! Te dejo, me parece que mi sentido del humor está cerca... piiiitas pitas pitas... que escurridizo es el cabrón algunas noches...

3:20 a. m.  

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